La manufactura avanzada

Que nuestro país ha perdido peso industrial en favor de actividades de menos valor añadido no es ninguna sorpresa. Puede argumentarse que lo importante es que haya flujo de dinero, originado por lo que sea, pero no es difícil deducir que esto es un planteamiento miope y peligroso. Porque un futuro sólido, con opciones, pasa por tener un conjunto diferenciable de estas, y la capacidad de lograr desmarcarse necesita contenido tecnológico. La tecnología genera valor directo, crea opciones de futuro, permite diferenciarse de manera profunda y sostenible, origina empleo de calidad, y facilita la internacionalización.

Continuar leyendo el artículo de Javier Borda en Cinco Días.

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