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‘Manufacturing Intelligence’: la fábrica conectada es una realidad

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Se hace difícil encontrar períodos en que la industria haya tenido que afrontar desafíos tan profundos y frecuentes como los ocurridos en los últimos años. Las crisis sucesivas originadas por la pandemia y el conflicto en Ucrania conllevan cambios de paradigma en muchos aspectos. Las cadenas de suministro se han manifestado frágiles, poco robustas ante interrupciones de las comunicaciones y afectadas por factores geopolíticos no contemplados previamente en su diseño. La sostenibilidad adquiere un papel nuclear, tanto por el grito de un planeta deteriorado, con el imparable cambio hacia modelos respetuosos con el medio ambiente, como por el alto coste de la energía y su impacto en los márgenes.

Estamos instalados en un cambio permanente donde una de las claves para competir se encuentra en la adaptación-optimización de los procesos en tiempo real y en la incorporación de herramientas que permitan anticipar decisiones. Esta capacidad de anticipación, sólo puede ser desarrollada si se contempla la cadena de valor en su conjunto, por lo que los cambios a incorporar afectan a varios eslabones.

¿Qué nos demanda el mercado? Los futuros lanzamientos atenderán cada vez con más frecuencia, a nuevos modelos de negocio, por lo que las etapas de innovación y diseño deben incorporar sistemas digitales ágiles y colaborativos, y que además integren informaciones relativas a la experiencia de usuario. Respecto a los productos que fabricamos, tienen una componente física y otra digital asociada a cada unidad. Esta componente digital se transfiere a través de la cadena de valor configurando de forma inteligente los procesos aguas abajo.

¿Cómo se ve afectada la planta productiva? Se hace necesario dar respuesta a nuevas exigencias de flexibilidad y reactividad por lo que hay que introducir cambios relevantes. El modelo se apoya en células avanzadas de fabricación, que integran lo físico y lo digital. Conseguimos un dominio profundo del proceso que minimiza o elimina la necesidad de controlar la calidad del producto. Máquinas, personas, productos y procesos se comunican estrechamente en una cyber-fábrica conectada en tiempo real a los sucesos que están ocurriendo.

Incorporamos sistemas de automatización flexible que nos permiten acercarnos al tiempo de cambio cero. El proceso se optimiza y reconfigura, siendo capaz de adaptarse a las características concretas de cada pieza, trabajando al mismo tiempo con altos requisitos de robustez, eliminando la variabilidad. Además de la automatización convencional, debemos valorar, siempre que sea posible, la incorporación de robots humanoides que trabajan codo a codo con el equipo humano de la célula.

Los modelos de planificación centrados en la saturación de la capacidad productiva o en previsiones de la demanda ya no son suficientes. Se requiere la implantación de algoritmos predictivos de scheduling, integrados con la cadena logística de forma que ante el pronóstico de aparición de eventuales incidentes que afecten al cumplimiento de las entregas, se dispara la propagación de alarmas a toda la cadena de valor. La logística interna de la planta funciona conectada con los procesos productivos, permitiendo una sincronización (PULL) para el suministro de componentes. Los flujos de proceso en planta se reconfiguran en tiempo real atendiendo al punto de operación actual y a cuellos de botella móviles.

La tensión y robustez necesaria en las operaciones requiere de altísimos niveles de disponibilidad y fiabilidad de los medios productivos, por lo que las técnicas de mantenimiento convencionales no son del todo suficientes y se hace necesaria la monitorización en tiempo real
del estado de salud de los activos y el despliegue de sistemas de mantenimiento prescriptivo, que proponen o aplican soluciones que evitan la aparición de fallos y averías.

Los procesos de gestión son soportados mediante sistemas inteligentes que monitorizan de forma integrada la realidad compleja de la planta, incorporando utilidades intuitivas que permiten identificar la causa raíz de los problemas, asistiendo de forma activa la toma de decisiones. Entregamos un producto físico más su componente digital, por lo que la operación se realiza exenta de papel de forma que la información del proceso queda asociada automáticamente al ADN digital de cada pieza. La integración estrecha entre el mundo físico y el digital en la fábrica conectada, requiere que las capas de IT y OT colaboren íntimamente relacionadas.

Los dispositivos IOT integrados en las células transfieren información en tiempo real a las lógicas modelizadas en los sistemas IT. Estos últimos, utilizando herramientas machine learning para la generación de gemelos virtuales, pronostican futuras situaciones y toman decisiones que afectan a la operativa física en planta, enviando nuevos comandos de regulación a las máquinas.

No debemos caer en el error de visualizar una smart factory sólo como el despliegue de una amalgama de tecnologías en planta. La fábrica conectada debe tener un alma, que sólo se consigue mediante una simbiosis sutil entre los componentes que la integran. Es tecnológica, haciendo un uso intenso de sistemas digitales y de fabricación. Promueve un nuevo modelo de conocimiento, orientado a entender de forma profunda los procesos. Es flexible y se adapta a entornos cambiantes. Es sostenible, desplegando el vector ECO en todas las operaciones.

Finalmente, es humana, enfocada en empoderar las capacidades de los equipos, creando un lugar agradable para el trabajo, donde las personas siguen siendo los protagonistas.
Frente a aproximaciones productivas enfocadas a detectar y corregir problemas, la fábrica conectada construye un modelo orientado a la anticipación. Una palanca competitiva clave en el cambiante panorama actual.

Fuente: El Economista 

Sisteplant convoca a hablar de resiliencia en la industria el 22 de junio en Madrid

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Sisteplant organiza el próximo 22 de junio el encuentro “Resiliencia de la Industria Española“, que tendrá lugar en el Espacio Bertelsmann (O´Donnell, 10, Madrid), en horario de mañana, e incluirá una mesa-coloquio en la que se abordarán los principales retos que afronta la industria española y las claves para el refuerzo de su competitividad y resiliencia.

En el debate participarán cuatro empresas referentes en su sector, que han desarrollado proyectos de transformación que les han llevado a lograr la resiliencia necesaria para adaptarse sin dificultad a situaciones complicadas del mercado: Aernnova, Gestamp, Planasa y Talgo.

Según ha señalado la CEO de Sisteplant, Ana Santiago: “La industria es un gran motor del crecimiento económico y creador de empleo estable y de calidad. Los acontecimientos geopolíticos actuales, junto con la pandemia, el incremento del coste de la energía o los problemas de suministro han puesto sobre la mesa la urgencia de impulsar una transformación industrial que permita a las empresas ser más flexibles para adaptarse a las circunstancias de cada momento, más competitivas y resilientes. En la mesa coloquio hablaremos sobre cómo lograr esa transformación y a qué desafíos nos enfrentamos”.

Transformación de procesos industriales, organización industrial, excelencia operacional, automatización, logística y transformación digital, transformación industrial integral serán algunas de las cuestiones que se tratarán en la mesa coloquio, junto con la fábrica inteligente y predictiva gracias al uso de tecnologías habilitadoras como gemelo digital, realidad aumentada, IoT, machine learning, inteligencia artificial o 5G.

Con casi 40 años de historia, más de 2.000 clientes y 200.000 usuarios en los cinco continentes, Sisteplant es un referente en el mercado en la transformación de las industrias para convertirse en fábricas inteligentes. La compañía destina el 20% de su facturación a I+D+i y en 2019 fue galardonada con el Premio Nacional de Industria a la empresa más innovadora.

Las plazas son limitadas y requieren de un registro previo. El evento también podrá seguirse vía streaming en abierto.

Fuente: Industria Química

Grupo Irizar presenta un proyecto al PERTE de electromovilidad

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LA COMPAÑÍA DE ORMAIZTEGI LIDERA UN CONSORCIO INTEGRADO POR 21 COMPAÑÍAS ENTRE LAS QUE SE ENCUENTRA SISTEPLANT Y CON IBERDROLA COMO SOCIO ENERGÉTICO

El Grupo Irizar ha presentado al PERTE para el desarrollo del vehículo eléctrico el proyecto Capital que contempla actuaciones valoradas en más de 63 millones de euros orientadas a fomentar la descarbonización y la sostenibilidad del transporte conectado de cero emisiones. El consorcio que lidera la compañía con sede en Ormaiztegi está integrado por 21 empresas y tiene como socio energético a Iberdrola.

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La fábrica del futuro pasará de corregir fallos a evitar que los haya

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El director general de la compañía señala que las instalaciones de los próximos años se caracterizarán por ser eminentemente predictivas.

Sisteplant es una compañía española fundada en 1984 que nació con el objetivo de impulsar el desarrollo de un tejido industrial competitivo en un momento en el que se estaba produciendo un reajuste de la actividad del País Vasco.

Alfonso Ganzabal, director general de la firma, cuenta en una entrevista con D+I que, actualmente, la empresa se dedica a mejorar los procesos de sus clientes en tres vertientes: organización (optimización y cambios de metodologías), digitalización (transformación digital de una firma) y equipo humano (formación en nuevos métodos y procesos).

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Nuevos paradigmas industriales en una ‘sociedad 4.0’

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Si alguna vez la incertidumbre ha marcado nuestra estrategia industrial, es en la década que tenemos por delante. Hoy casi ninguno dudamos de que nos enfrentamos a cambios que casi ni somos capaces de imaginar y que además van a transformar profundamente las organizaciones.

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Las mujeres ocupan solo el 18,2% de los trabajos en la Industria, principalmente en puestos de mano de obra indirecta

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FVEM ha organizado la cuarta jornada ‘Mujeres e Industria’ con el objetivo de visibilizar el trabajo de la mujer en el sector y atraer talento femenino. Tamara Yagüe, Presidenta de FVEM, ha afirmado que el peso de la economía en Euskadi sigue estando liderado por hombres, puesto que “la industria es un sector masculinizado, unido al hecho de que representa cerca del 25% del PIB de Euskadi”.

Participantes en la jornada ‘Mujeres e Industria’ organizada por FVEM

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Sisteplant introduce importantes novedades en su suite de industria inteligente

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La compañía presentará en Advanced Factories, en el stand ES65, innovaciones como la optimización de la capa de Business Intelligence dirigidas a la extracción automática de conocimiento.

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¿Cómo será la fabrica del futuro? Inteligente, digital y humana

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La introducción a la fábrica del futuro. Ese era el sugerente título de la jornada formativa organizada por el Ayuntamiento de Getafe, de la mano de Getafe Iniciativas (GISA), y de la Agencia Española de la Calidad (AEC). La sesión, de aproximadamente una hora de duración, se proyectó en streaming a través del Canal Getafe industria 4.0 y tocó temas de enorme interés no solo para empresarios sino también para profanos.

Getafe se ha convertido por méritos propios en una ciudad que apuesta por la formación y el impulso de la digitalización, un concepto clave de la industria 4.0. Como subrayó el director general de AEC, Avelino Brito, no hay ningún ayuntamiento de España que haya tomado esta iniciativa lo que posiciona a Getafe como una ciudad innovadora, industrial y de vanguardia.

La jornada representaba la segunda sesión del nuevo Canal Getafe Industria 4.0. La primera sesión se llevó a cabo el 30 de noviembre del año pasado y consistió en la presentación oficial del proyecto Getafe Industria 4.0, que culminó en el Congreso sobre Transición a la Industria 4.0 , celebrado el 16 de diciembre en el Auditorio Federico García Lorca del municipio getafense.

El núcleo de la actividad corrió a cargo de Pilar Bejarano, Project Manager de la empresa de servicios de ingeniería industrial Sisteplant, una firma fundada en 1984, cuya principal actividad es la optimización de los procesos productivos, logísticos y organizativos en la industria, apoyándose en tecnologías de operación y fabricación avanzadas, modelos de organización avanzada (LEAN e industria 4.0) y en sistemas de información inteligentes (transformación digital) con dos programas de software propios.  Cuenta con más de 150 empleados, más de 2.000 clientes, más de 300.000 usuarios y presencia en los 5 continentes. Bejarano es ingeniera técnica de telecomunicaciones e industrial.

Primero hizo tres reflexiones previas importantes sobre la fábrica avanzada, cómo entiende ella que deberían ser las empresas del futuro y cómo hacerlo posible, es decir, qué pasos fundamentales deben darse.

La primera reflexión planteada giró sobre la esperanza de vida de las empresas. Partimos de escenarios en los que en 1955 era de 75 años, pero en 2016 ya solo era de 12 años, bajando considerablemente. “Nos encontramos en un escenario actual en el que las reglas del juego han cambiado notablemente. Cada vez se exige más agilidad, una respuesta más rápida tanto en productos como en servicios, un producto-servicio más personalizado, y todo eso nos lleva a un escenario de incertidumbre en el que el reto es plantearnos si esa incertidumbre supone una amenaza o una oportunidad para las empresas”, declaró Bejarano.

La segunda reflexión presentada por Bejarano apunta a cuál es la importancia de la riqueza de una región. Ofreció gráficas con datos de evolución del coste laboral medio por empleado. En el caso de los empleados industriales es un 20% superior a la de otros sectores. Y en cuanto a la distribución del empleo por razón de antigüedad en la empresa, también se observa que dos tercios de los trabajadores industriales permanecen más de seis años en sus puestos laborales.

La tercera se enfocaba hacia el futuro, hacia el posicionamiento de la industria española en el entorno actual. La información estadística que manejaba a nivel histórico, procedente del INE, confirma el desplazamiento de tendencias, el cambio de modelo de economía. Así, en el caso de la industria y la energía, en los años 70 y 80 el porcentaje de contribución de la industria a la economía era 34% y el 28,6%, respectivamente, pero en 2017 ya era sólo alcanzaba el 18%. Por el contrario, el sector servicios pasó del 46,2% en 1970 al 72,9% en 2017. Y esos porcentajes se traducen a términos de empleo. ¿Qué significan esas cifras? Que el sector industrial ha perdido en 40 años un enorme peso en términos económicos.

En este ambiente, explicó Bejarano, surgió el fenómeno 4.0, que cada vez es más notorio en los medios de comunicación. “La industria 4.0 está presente cada vez más en nuestro día a día también a nivel laboral”, añadió y citó al Gobierno cuando decía que el salto a la industria 4.0 no es una “opción” sino una “necesidad”.

Esa necesidad implica un cambio de paradigma. “La excelencia en las fábricas ha estado muy ligada a metodologías Lean manufacturing, de mantenimiento productivo total (TPM), 6sigma, pero a medida que todas esas metodologías, esas técnicas, esa cultura avanza dentro de la empresa, llega un momento en que la evolución se ralentiza y esa asíntota tiende a la horizontalidad, y los avances no son tan notables. A partir de ese momento es cuando hay que plantearse que hay que dar el salto o el cambio de paradigma y pasar de una situación estable de evolución a una situación de revolución”, explicó. Para ello es fundamental tener un modelo integral para hacer esa transición, un modelo que englobe todas las áreas de la empresa.

Dentro de esa necesidad de cambio, es esencial “hacer compatibles las dos caras de la moneda”: “lo urgente es producir hoy para servir a nuestros clientes” pero “lo importante es aprender hoy para sorprender mañana”.  La idea es seguir generando beneficios a través de nuestros clientes, pero aprendiendo para enfilar al mañana e innovar para estar preparados. “En este punto, debemos abandonar las ventanas de tiempo. Lo habitual es utilizar un tiempo para producir y después, si es posible y si sobra tiempo, lo utilizamos para experimentar o para aprender. Hay que plantearse en este cambio de paradigma si no se puede aprender mientras se produce y se cumplen los compromisos diarios”, enfatizó Bejarano, quien ya participó en el citado Congreso sobre Transición a la Industria 4.0.

La actitud ante el fenómeno 4.0 de las empresas, según la experiencia nacional de Sisteplant, es diversa. Hay actores, muchos que optan por la contemplación, están viendo qué va a pasar, cómo actúa la competencia; algunos acometen “acciones aisladas” poniendo en marcha un robot colaborativo; y pocos plantean y ejecutan “acciones integrales”.

Tras estas reflexiones, Bejarano habló de tres atributos para las empresas del futuro. Vibrante. Digital. Humana. “Creemos que la empresa del futuro debe ser vibrante, con cuatro pilares básicos que debe vibrar a la vez: estrategia y organización, tecnologías de fabricación y TICs, personas y resultados. También debe ser digital, con herramientas de predicción tecnológica, de gestión de mantenimiento, de captación de datos, de seguimiento de ciclos de mejora… Y por último engranar personas y tecnologías para conseguir que la fábrica también sea humana. Que esas tecnologías nos permitan aumentar las posibilidades y las capacidades de las personas”, detalló.

En esa empresa del futuro surgen nuevos paradigmas que pueden ser nuevos productos (sensores, sistemas embebidos, robótica, fabricación aditiva, realidad virtual), nuevos procesos (soluciones banda ancha, movilidad, cloud, ciberseguridad) o nuevos modelos de negocio (aplicaciones de gestión, producción, supply chain, comerciales, colaborativas…)

“En cualquier caso, la tecnología tiene el potencial de ayudar a la sociedad radicalmente a alcanzar esos nuevos paradigmas, pero la tecnología por sí sola no logra esas metas. Es en la transición de la idea al producto tangible cuando realmente se determina el destino de la tecnología”, continuó diciendo Bejarano.

Lee la noticia completa en: Industrytalks

Crítica: La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital de Javier Borda Elejabarrieta

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Hay libros que no se quedan en los anaqueles, se leen, se releen, se medita sobre sus párrafos más interesantes, y además se les presta y/o recomienda su lectura. Sin olvidar que además de clarificar panoramas sectoriales, señalan y/o ayudan a marcar nuevas rutas profesionales. Libros que podemos calificar como imprescindibles en determinadas funciones o trabajos.

Es el caso de “La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital”, de Javier Borda Elejabarrieta. Aunque publicado hace más de un año, sigue siendo un excelente y meditado trabajo para todo aquel que esté realmente interesado en incrementar sus bases de conocimiento para tener una sólida visión industrial del futuro y los rumbos que está tomando la España digital.

Para empezar, el profesor Borda opina que de esta crisis, evidentemente de larga duración, dígase lo que se diga, no saldremos abaratando sueldos y despidos, situación que en el ámbito de la economía global nos aventajan China, los países del Este y  los emergentes. Su mensaje es inequívoco, los países punteros están reorientando sus estrategias para impulsar el desarrollo industrial como foco de crecimiento de sus economías y España necesita potenciar decididamente su formación en la industria para poder estar en esa vanguardia.

Pero la suya no es una propuesta – digamos – “al uso”, es decir, centrada mayormente en las engañosas estadísticas del crecimiento más que al desarrollo  (aunque estemos inmersos en recortes diversos, bajos salarios, puestos de trabajo precarios, etc.), sino que, para sorpresa de muchos, tiene un gran trasfondo humanista. Sus reflexiones apuntan por tanto a la fábrica del futuro. Arrancando de esta postura, escribe “La fábrica del futuro tiene que ser un una “porción activa” de la Sociedad y un ejemplo para ella. Por una serie de características: por su visión a largo plazo, por su valor añadido, por su rigor y coherencia, por su civismo, por su espíritu de mejora y revolución permanente de ideas, por su atracción creativa, y por…pues por su humanidad, que es justo el conjunto de todo lo anterior”.

Sus propuestas son directas e incisivas. Ahí están por ejemplo sus capítulos “Tecnología colaborativa de fabricación y TIC’s: 4.0 y más” donde desmonta algunos conceptos muy popularizados en estos últimos años y que a fuerza de repetidos ya parecen verdades. Además del clarificador  “Qué tecnologías emergentes son más adecuadas para la fábrica del futuro”, en los que sin delirante elucubraciones, propone salidas   .

Porque no se diluye en planteamientos “profundos”. Es el caso del capítulo Un management diferente” que vale la pena releer, sobre todo el apartado “Manejar el envejecimiento de las personas en la fábrica avanzada”. En pocas palabras el profesor Borda demuestra lo vital que puede ser el “know how” de los trabajadores mayores en el desarrollo industrial, haciendo especial hincapié en la pérdida de conocimiento que supone el prescindir de personas de mayor nivel académico o práctico, sin preocuparse por su traspaso de conocimientos, porque se olvida que la FF (fábrica del futuro) es demandante en términos de nivel tecnológico, sobre todo de “la distribución generalizada de  de este conocimiento que suponen cuando se trata de personas de mayor nivel académico o práctico”.

Como miembro de la Asociación Cluster de Aeronáutica y Espacio HEGAN, entre otros cargos, Javier Borda es arte y parte en este dinámico sector, no en vano lleva 30 años asesorando empresas para ser mejores y más eficientes… pero – como recordó – “para ser empresas de futuro”. De modo que con un lenguaje claro y atractivo,  en su libro  plasma conceptos, ideas y realizaciones, ateniéndose estrictamente a una  realidad de la que extrae esperanzadoras conclusiones, fácilmente asimilables por expertos y neófitos.  En otras palabras escribe para todos, algo evidente cuando expone su visión del momento socioeconómico que vivimos y por qué hemos llegado a él.

Conclusiones interesantes, las que se quiera. Ahí van dos. “Nos faltan educación y vocaciones suficientes científico-tecnológicas, y no podemos esperar resultados de esto a corto. Pero muchas empresas – microcosmos al fin y al cabo, y muchos más manejables que un país -, sí lo están. En cada industria podemos crear una “Escuela Modélica” (ya se hacía hace 50 años) que supla las carencias externas siguiendo el modelo que he propuesto (…) y sin duda lograremos un progreso” (página 23).

Para agregar en la página siguiente: “Que nuestro país ha perdido peso industrial en favor de actividades de menos valor añadido no es ninguna sorpresa. Puede argumentarse  que “lo importante es que haya flujo de dinero”. Sea originado por lo que sea, pero no es difícil deducir que esto es un planteamiento miope y peligroso. Y lo es, porque un futuro sólido, con opciones, pasa por tener un conjunto diferenciable de estas, y la capacidad de lograr desmarcarse necesita contenido tecnológico”.

Toda una declaración de principios que podría servir para que muchos políticos reflexiones y aprendan qué es eso de Industria 4.0, sus inmensas posibilidades y dejen de repetir  argumentarios.

Fuente: Datagora

Ante la perpetua incertidumbre, Entrevista a Ana Santiago

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Enfrentamos el 2022 renovados, con ilusión y siendo conscientes de los retos que la industria debe afrontar. Queramos o no, la incertidumbre de los últimos años, no va a desaparecer y además, es posible que tengamos que convivir con un entorno inflacionista y problemas de logísticos durante un periodo. Por ello debemos de asumir que estos factores serán compañeros de viaje en los próximos meses, pero que también pueden ser oportunidades.

Para hacer frente a estos retos y consolidar nuestra economía desde es necesario desarrollar varios ejes:

Innovación clara y coherente: sorprender a nuestro mercado natural con productos y servicios renovados, hibridando el mundo físico y el digital y explorando otros mercados no siempre son tan evidentes.

Nuevas cadenas de suministro con una visión más resiliente y adaptada al comportamiento de los mercados. Todos somos conscientes de que hay demanda, pero la oferta tal cual la conocemos hoy no puede satisfacerla en plazos o en características. Esto nos lleva a plantear otra forma de operar: cadenas de suministro integradas, colaborativas, robustas y sostenibles. Para lo cual es necesario consolidar la digitalización de nuestros propios procesos.

Procesos agiles y flexibles; teniendo en cuenta que las claves están en la predicción, la capacidad de reacción, la puesta en marcha de procesos de gestión eficientes y sobre todo en potenciar el aporte de valor de las personas a través de una tecnología inclusiva.

Replantear la gestión logística, no siempre hemos prestado la suficiente atención al último eslabón de la cadena, nuestros clientes y el modo de entrega.

Y por último, aprovechar de forma inteligente y comprometida con el futuro los fondos que lleguen para consolidar una oferta de valor sostenible y, por lo tanto, aportación real a la sociedad.

Fuente: El Correo

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